Para aquellos que se agobian “con el qué me pongo”, les recomienda su famoso pijama de print animal, que tiene un sitio privilegiado en una vitrina. Una opción fresca, floral, cómoda y de marca son estos pantalones cortos de pijama de Calvin Klein. Las imágenes que ve ahora Patry son de Lester llorando y Marta tratando de consolarle y de ambos durmiendo juntos en la misma cama, pero mantiene la calma y la tranquilidad y no se muestra nada preocupada por lo que ha visto. Así como al abrir puertas y ventanas entra polvo que se adhiere a la ropa de cama, este también recae y se acumula en las almohadas. En la obra de Van Gogh se denotan influencias tan dispares como las de Millet y Hiroshige, mientras que de la escuela impresionista se fijó especialmente en Renoir.

Marcas de lujo Los pintores impresionistas se preocuparon especialmente por la luz artificial: según Juan Antonio Ramírez (Medios de masas e historia del arte, 1976), «la sorpresa por el efecto del fenómeno nuevo de la luz artificial en la calle, en los cafés, y en el cuarto de estar, dio lugar a cuadros célebres como Un bar aux Folies Bergère de Manet (1882, Courtauld Gallery, Londres), Baile en el Moulin de la Galette de Renoir (1876, Museo de Orsay, París) y Mujeres en un café de Degas (1877, Museo de Orsay, París). Su obra Chahut (1889-1890, Museo Kröller-Müller, Otterlo) influyó poderosamente en el cubismo por su forma de modelar los volúmenes en el espacio mediante la luz, sin necesidad de simular una tercera dimensión. También continúa su interés por las luces artificiales y nocturnas, como en Café de noche, interior (1888, Yale University Art Gallery, New Haven), donde la luz de las lámparas parece vibrar gracias a los círculos concéntricos en forma de halo con que ha reflejado la radiación de la luz; o Café de noche, exterior (1888, Museo Kröller-Müller, Otterlo), donde la luminosidad de la terraza del café contrasta con la oscuridad del cielo, donde las estrellas parecen flores de luz.

En sus primeras obras, como Los comedores de patatas (1885, Museo Van Gogh, Ámsterdam), se evidencia el influjo del realismo holandés, que tenía tendencia al claroscuro y al color denso de pincelada espesa; aquí creó una dramática atmósfera de luz artificial que enfatiza la tragedia de la mísera situación de estos obreros marginados por la Revolución industrial. Otro referente fue Honoré Daumier, pintor, litógrafo y caricaturista de fuerte tono satírico, de trazo suelto y libre, con un eficaz uso del claroscuro. También destacó como autor independiente Eugène Boudin, uno de los primeros paisajistas en pintar al aire libre, especialmente marinas.

En Italia se dio en los años 1830 la llamada Escuela de Posillipo, un grupo de pintores paisajistas napolitanos de corte antiacadémico, entre los que destacaban Giacinto Gigante, Filippo Palizzi y Domenico Morelli. Vayreda fue el fundador de la llamada Escuela de Olot. En España merecen ser reseñados Carlos de Haes, Agustín Riancho y Joaquín Vayreda. Haes, de origen belga, recorrió toda la geografía española para captar sus paisajes, que plasmó con un detallismo casi topográfico. El detallismo casi fotográfico de estas obras llevó a decir a John Ruskin del cuadro Las ovejas descarriadas (1852, Tate Britain, Londres), de William Holman Hunt, que «por primera vez en la historia del arte se logra el equilibrio absolutamente fiel entre color y sombra, merced al cual el brillo real del sol podría transportarse a una clave por la que las posibles armonías con pigmentos materiales deberían producir sobre la mente las mismas impresiones que causa la propia luz».

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